
Qué hace útil un ROS cuando la UAF recibe 87 cada día hábil
La UAF recibió en 2025 un promedio de 87 ROS por día hábil y tiene 83 funcionarios. Qué pide su instructivo para que un reporte sirva al que lo lee.
"He hecho esta carta más larga solo porque no he tenido tiempo de hacerla más corta."
Blaise Pascal, Cartas provinciales, carta XVI
Decir qué hace bueno a un reporte de operación sospechosa es más difícil de lo que parece. La ley dice cuándo hay que enviarlo, y lo que lo vuelve útil está repartido entre una circular y un instructivo que conviene leer completos. Mañana, 29 de octubre, se celebra el Día Internacional de Prevención contra el Lavado de Activos, y nos parece una buena ocasión para hacernos esa pregunta con números en la mano.
Los números del que lee
El 23 de septiembre de 2026 BioBioChile informó lo que la Unidad de Análisis Financiero expuso ante la Comisión Mixta que tramita el proyecto de Inteligencia Económica. Según su director subrogante, durante 2025 la UAF recibió un promedio de 87 reportes de operaciones sospechosas por cada jornada hábil. La misma nota consigna que la UAF cuenta con 83 funcionarios en todo Chile, y que el tiempo promedio desde que recibe una alerta hasta que está en condiciones de solicitar judicialmente acceso a información protegida por secreto bancario es de 28 días.
El subsecretario de Hacienda agregó un matiz que vale la pena retener. De esos 28 días, dijo, solo dos corresponden a la etapa judicial, y la agilización tiene que darse en la etapa administrativa. Dicho de otro modo, casi todo el tiempo se va antes de llegar al juez, en el trabajo de leer, cruzar y completar lo que llegó.
Si se divide el número de reportes por la planta entera, sale algo más de un ROS por funcionario y por día hábil, y eso contando a toda la institución, incluidos quienes no analizan reportes. La cifra no dice cuánto pesa cada reporte en esos 28 días, y no pretendemos adivinarlo. Sí dice algo que el oficial de cumplimiento tiene que tener presente cada vez que se sienta a escribir uno. Del otro lado no hay un lector ocioso.
Una carta para quien sigue el rumbo
En español la palabra carta nombra dos cosas, la que se escribe a alguien y la que usa un navegante. Un ROS es las dos a la vez. Es una carta dirigida a un analista que no conoce a su cliente, y es también una carta náutica, porque ese analista la va a usar para seguir un rumbo que usted ya recorrió. Si la carta trae marcadas la costa, los bajos y la ruta, el que viene detrás avanza. Si solo dice que en algún lugar hay peligro, le toca levantar el mapa de nuevo, y en eso se le van los días.
Lo que la UAF espera de esa carta no es un misterio. El Instructivo para el envío del ROS, que la División de Inteligencia Financiera de la UAF publicó en julio de 2025 para las entidades privadas, pide que la descripción de los hechos vaya en orden cronológico y mencione de manera detallada quién realiza las operaciones, qué productos se usaron, cuándo ocurrieron, con su inicio y su fin, y dónde se realizaron, con la zona geográfica y la oficina o sucursal. El campo admite entre 250 y 1.000 caracteres, y el instructivo explica su finalidad, que la UAF pueda contar con toda la información que el sujeto obligado tuvo en consideración en su análisis.
Hay un segundo campo, más breve y más exigente, donde se indica puntualmente lo que se consideró sospechoso para enviar el ROS. Admite entre 250 y 500 caracteres, y su objeto, según el mismo documento, es que la UAF conozca de manera precisa el motivo del envío. Nos llama poderosamente la atención ese límite. Medio millar de caracteres alcanza para explicar una sospecha bien pensada, y no alcanza para disimular una que no se pensó.
El formulario pide además qué o quién gatilló la alerta, el período de análisis, si el reportado está vinculado a un reporte anterior, y un espacio de hasta 4.000 caracteres sobre la actividad del reportado, donde el instructivo sugiere profesión u oficio, ingresos o ventas declarados, principales clientes y proveedores identificados en las operaciones y zona geográfica. Casi todo eso debería estar ya en la ficha del cliente si la debida diligencia se hizo bien.
Lo que se escribe antes del formulario
El ROS bueno no nace en el formulario. Nace en el análisis que lo precede, y la Circular UAF N°62 lo regula en su numeral c.7, que exige analizar las potenciales operaciones sospechosas de manera estructurada, documentando las fases de análisis, las gestiones realizadas y las fuentes de información consultadas, y considerando toda la operativa relacionada, los intervinientes y la información relevante que posea el sujeto obligado. Un equipo que trabaja así llega al formulario con la carta ya dibujada, y lo que hace es pasarla en limpio.
El numeral c.8 de la Circular UAF N°62 obliga a conservar por cinco años el registro de cada caso analizado de potencial operación sospechosa, con las fechas de apertura y cierre, los motivos que generaron su revisión, una descripción de la operativa analizada, la conclusión alcanzada y las razones en que se funda el ROS enviado o el descarte de la operación. Un caso bien registrado es, casi palabra por palabra, el borrador del reporte.
El análisis empieza antes todavía, en la alerta. Si las reglas de monitoreo transaccional están bien calibradas, el analista interno recibe alertas que vale la pena mirar, y el tiempo que no gasta descartando ruido lo puede invertir en describir bien lo que sí es sospechoso. Y como describir bien es un oficio, se aprende, lo que convierte la redacción del ROS en materia de capacitación de los equipos y no en un talento de quien tenga buena pluma.
Conviene no confundir calidad con demora. La circular exige reportar en el menor tiempo posible, y las preguntas frecuentes de la UAF recuerdan que basta con la sospecha de buena fe. Un buen ROS no espera a tener pruebas. Lo que hace es entregar ordenado lo que ya se sabe. Cómo se arma cada parte lo revisamos en nuestra guía del reporte de operación sospechosa, y por qué la información de un sujeto obligado vale más cuando se cruza con la de otros organismos lo discutimos a propósito del subsistema de inteligencia económica.
La carta más corta
Pascal se disculpó ante su destinatario por una carta demasiado larga, y la razón que dio sigue siendo exacta. Escribir corto toma tiempo. El límite de 500 caracteres que pide la UAF para explicar la sospecha pesa sobre quien escribe, y el tiempo que el oficial de cumplimiento invierte en respetarlo lo ahorra un analista que tiene sobre su escritorio decenas de cartas cada día.
En el día dedicado a prevenir el lavado de activos, quizás la mejor contribución de un sujeto obligado sea la más modesta. Una carta clara, con la ruta marcada, para que quien siga el rumbo no tenga que empezar de nuevo.
Neitcom apoya la preparación de los reportes ROS y ROE, la debida diligencia de clientes y la consulta en listas de sanciones, y deja documentada cada revisión para que el análisis que sostiene un reporte quede a disposición de la UAF. Conversemos sobre cómo redacta hoy su institución lo que reporta.
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